El artesano decorador

Sutiles pero esenciales, los acabados de los movimientos Cartier son fruto de un savoir-faire y de una minuciosidad fuera de lo común. Nacida de la pasión de los artesanos decoradores, esta búsqueda infinita de la belleza aporta todo su valor a los movimientos de Alta Relojería.

Para comprender mejor la complejidad de este arte, es conveniente observar cada movimiento con una lupa de relojero. Los puentes son achaflanados con bruñidoro, los flancos se estiran delicadamente sin alterar el pulido de los ángulos, las caras de algunos componentes se pulen como espejos. El conjunto de estos acabados, hechos de contrastes y brillos, requiere a veces unas quince horas de trabajo de un artesano decorador para un solo componente.

Los movimientos de la colección de Alta Relojería Cartier están decorados con "côtes de Genève" en la parte aparente de los puentes, y perlados en las partes ocultas como la platina. Esta continua búsqueda de perfección supera la simple decoración. Se trata de una obra extraordinaria y meticulosa de un enamorado de la relojería artesanal, que confiere a cada reloj un valor inestimable, una identidad única. Este trabajo aplicado otorga todo su valor a los calibres de Alta Relojería Cartier.