Louis Cartier, hombre curioso y gran coleccionista de objetos antiguos y exóticos, utiliza estos "apprêts" para recrear con su propio estilo joyero en diferentes accesorios, como los neceseres y las pitilleras, las decoraciones de mundos lejanos. Entre las grandes influencias lejanas y de antaño que marcan su estilo joyero encontramos el antiguo Egipto, China, el universo árabopersa y la India. En sus talleres, gracias a un savoir-faire artesanal extraordinario, Cartier reinventa el mundo con una gran belleza.

PITILLERA PERSA

CARTIER PARIS, 1920

Platino, nefrita, diamantes talla rosa, cabujones de zafiro, cabujones de ónix, esmalte negro.
Miniatura persa en aplique central.
Louis Cartier era un coleccionista experto, y su colección de miniaturas persas era célebre.
Esta miniatura persa del siglo XVI formaba parte de su stock de "apprêts". 
Los "apprêts" de Louis Cartier consistían en una colección de fragmentos de joyas, objetos y relojes 
desmantelados, que incluía piezas antiguas de arte persa, indio, chino y egipcio.

6,05 x 9,32 x 1,83 cm

NECESER EGIPCIO

CARTIER PARIS, 1924

Oro amarillo, platino, nácar grabado con jeroglíficos, azulejo egipcio antiguo, coral, lapislázuli, ónix, diamantes talla rosa, esmalte negro, cordón de piel, interior deslizante por debajo con espejo desplegable, peine pequeño en oro y carey, dos compartimentos polvera con tapa, uno de ellos con un tubo para lápiz de labios. 

La estatuilla, que podría representar a Bes, data del periodo ptolemaico, probablemente de los últimos tres siglos a. C.

9,25 x 4,47 x 2,02 cm (caja)

CAJA DE MAQUILLAJE

CARTIER PARIS, 1929

Oro amarillo, platino, diamantes talla rosa, esmalte negro y color crema. 

Placa persa en esmalte policromo (flores y pájaros) en aplique central.

3,24 x 3,05 cm

NECESER 
DÍA Y NOCHE

CARTIER PARIS, 1927

Oro amarillo, platino, dos placas en nácar representan un paisaje diurno y uno nocturno, un semicabujón de rubí (sol naciente) y un cabujón de zafiro (luna), piedras preciosas, piedras duras, nefrita, cornalina, diamantes talla baguette y rosa, esmalte negro. 

Interior con espejo, dos compartimentos con tapa, un tubo para lápiz de labios y espacio para un peine. 

Los paisajes son atribuidos a Vladímir Makovski. Makovski (1884 - 1966), artista ruso radicado en París, se especializa en la recreación de lacas y piedras duras chinas.

2,00 x 9,30 x 5,30 cm