Inventados en el siglo XIX por el ilusionista Jean-Eugène Robert-Houdin y perfeccionados por el relojero Maurice Couët, exclusivamente para Cartier, los relojes misteriosos son objetos fascinantes cuyas manecillas parecen flotar mágicamente en el cristal, independientes del mecanismo. Los relojes misteriosos, que requieren varios meses de trabajo y paciencia y suelen ser vestidos con gran suntuosidad por el joyero, siguen siendo piezas excepcionales en la producción de la Maison. El primero, el Modelo A, un paralelepípedo de cristal, aparece en 1912. En los años 1920, Maurice Couët desarrolla varias versiones de relojes misteriosos, entre ellos doce de inspiración china y seis con forma de Pórtico, que siguen siendo los objetos decorativos más preciosos concebidos por Cartier.

 

Reloj misterioso Modelo A

CARTIER PARIS, 1914

Platino, oro amarillo, cristal de roca, ágata blanca (zócalo), cuatro cabujones de zafiro, diamantes talla rosa, esmalte blanco. Extremadamente único, este reloj es uno de los primeros relojes misteriosos creados por Cartier. Vendido al conde Greffulhe, esposo de la célebre condesa Greffulhe, "la mujer más hermosa de Europa", según Marcel Proust, quien se inspira en ella para crear a su duquesa de Germantes.

Altura 13.0 cm