Antes de los años 1930, llevar la hora significaba, con frecuencia, tener que llevar un reloj de bolsillo. Cartier concibe la estética de sus relojes desde la llegada de Louis, en 1898, y su objetivo es hacer de ellos, ante todo, objetos de una gran elegancia.

La Maison diseña un estilo de esfera que no abandonará nunca, con números romanos radiantes y un "ferrocarril" que indica los minutos. Algunos relojes de bolsillo son joyas con pavé de piedras preciosas, otros son "misteriosos", como los fascinantes relojes del mismo nombre.

RELOJ DE BOLSILLO CON
DOBLE VISUALIZACIÓN
DE LAS HORAS

CARTIER PARIS, 1911

Platino, zafiros calibrados. 

Movimiento calibre 140 LeCoultre redondo, decoración falsas Côtes de Genève, rodiado, 8 ajustes, 18 rubíes, escape de áncora, volante bimetálico, espiral plana.

Diámetro: 4.51 cm

RELOJ DE BOLSILLO

CARTIER PARIS, 1914

Platino, un cabujón de ónice. 

Movimiento calibre 139 LeCoultre redondo, decoración falsas Côtes de Genève, rodiado, 8 ajustes, 18 rubíes, escape de áncora, volante bimetálico, espiral plana.

4.0 x 4.0 cm

Reloj de bolsillo misterioso

CARTIER PARIS, 1931

Oro amarillo, cristal, esmalte negro. 

Grabado en el fondo de la caja: Noviembre 1934. 

Movimiento calibre básico 409 LeCoultre rectangular con placa adicional adaptada, decoración estrías verticales, rodiado, 15 rubíes, escape de áncora, volante bimetálico, espiral plana.

4.10 x 4.10 cm