Desde sus orígenes, pero sobre todo desde los años 1940, bajo la influencia de Jeanne Toussaint, en el universo de Cartier abundan los animales, tanto reales como fantásticos. El joyero encuentra inspiración en los animales salvajes de África, en particular las fieras; también en los animales sagrados del antiguo Egipto; y en los perros de Fu, los dragones y las quimeras de China. Cartier imagina un brazalete-delfín, broches que representan temibles reptiles o encantadoras mariquitas y tortugas. Por su cielo vuelan libélulas, mariposas, aves del paraíso, martines pescadores. Y un famoso flamenco rosa acaba de posarse: el broche preferido de la duquesa de Windsor.

BROCHE FLAMENCO

CARTIER PARIS, PEDIDO DE 1940

Platino, oro amarillo, diamantes talla brillante, esmeraldas, zafiros y rubíes calibrados, cabujones de zafiro, un citrino. Vendido al duque de Windsor.

9,65 x 9,59 cm