Les Galaxies de Cartier

Cartier se adentra en nuevos territorios para sorprender con una colección de piezas de joyería de edición limitada y numerada, elaborada en torno a una temática particular. Se trata de un ejercicio estilístico cuya primera realización explora el Cosmos.

 

Cartier interpreta un fenómeno astral: la alineación en un mismo eje del Sol, la Luna, y los planetas Mercurio, Venus, Júpiter y Saturno en el cielo. Cada uno de estos astros encierra su propio universo, gracias a sus característicos colores: muaré, verde bronce, pluma de pavo real, ala de mosca.

Cartier ha puesto en órbita las perlas de Tahití a través del diseño escultural de dos pulseras-jaula de oro blanco.

 

Cartier da rienda suelta a la imaginación y evoca la idea de un meteorito o un asteroide: polvo de estrellas y fragmentos de roca cristalizados durante un viaje de varios millones de años.

El oro rosa, los diamantes, la piedra de luna y el cuarzo lechoso forman una malla irregular de conos de cuatro facetas que se reflejan mutuamente.

 

La tierra vista desde la noche espacial: una hiperesfera sembrada con una arborescencia de miles de puntos luminosos rojos, amarillos y azules que forman una gran red urbana. Los zafiros amarillos y azules, los ópalos de fuego y los diamantes, obedecen a un mismo fenómeno ondulatorio con su movimiento. El resultado es un flujo luminoso de piedras móviles engastadas en hilera que resplandece de manera continua.

 

Cartier representa la vía láctea, sus sistemas solares y sus agujeros negros, flotando en la galaxia. Desviados de su rol tradicional, los diamantes entran en la esfera inventiva de las galaxias de Cartier.

El engaste vibrante, una técnica que surge de la innovación de la Maison y que ha sido miniaturizada para la ocasión, les confiere movilidad.