Tutti Frutti

Tutti Frutti

Zafiros, rubíes y esmeraldas grabados: las creaciones Tutti Frutti son emblemáticas del estilo de Cartier. Una inspiración con más vida que nunca que no ha cesado de explorar el juego de las piedras, el volumen y la modularidad en torno a piezas hipnóticas, nacidas de la fusión entre la creatividad y la técnica joyera.

 

En 1911, Jacques Cartier emprende su primer viaje a la India y descubre la cultura de las piedras grabadas. Durante la década siguiente, la Maison combina estas gemas con diseños de inspiración vegetal. Inicialmente descrito con el término feuillages ("follaje") en los registros de Cartier, este género creativo adopta en los años 70 el nombre de Tutti Frutti, registrado por la Maison en 1989. En la actualidad, constituye una de las firmas de Cartier.

 

Esmeraldas, rubíes, zafiros grabados o esculpidos en forma de hojas, flores o bayas, o tallados en cuentas acanaladas: todas estas piedras, emblemáticas de la joyería tradicional de la India, inspirarán a Cartier para crear combinaciones de colores jamás vistas.

 

La popularidad de estas joyas inéditas se extiende por todo el mundo y conquista a una clientela refinada, sensible a las artes y la moda, como Lady Mountbatten (1901-1960) y Daisy Fellowes (1890-1962), consideradas las mujeres más elegantes del mundo. 

Desde los años 20 hasta la actualidad, descubre el estilo Tutti Frutti a través de ocho creaciones emblemáticas

 

En las creaciones Tutti Frutti, el paso del diseño al objeto con volumen constituye el primer reto. Esta etapa trae consigo numerosos problemas y requiere ajustes meticulosos e incluso nuevos diseños. Otro desafío propio de Tutti Frutti: las piedras grabadas no pueden chocar entre sí. Los joyeros diseñan y crean finas estructuras a medida, invisibles y ligeras, que se fijan en el reverso del collar como un encaje de metal. Por último, para las piezas transformables, la modularidad implica la puesta a punto de construcciones ingeniosas completamente inesperadas. El savoir-faire de Cartier es el resultado de los intercambios entre diseñadores, joyeros e ingenieros. Se desarrolla a través de los encuentros, a veces inesperados, y se concreta mediante un proceso de iteraciones.