Marzo de 2010
El respeto de los derechos humanos en nuestras operaciones y a lo largo de toda nuestra cadena de aprovisionamiento está en el centro de la Política de Responsabilidad Corporativa de Cartier.
En particular, siempre hemos dejado claro nuestro compromiso inequívoco con la erradicación de los diamantes conflictivos, que confirmamos escribiendo a todos nuestros proveedores con ocasión de la Declaración de Entrelargos, instituyendo el Esquema de Certificación del Proceso de Kimberley (KPCS) y el Sistema de Garantías (SoW) asociado en 2002. Leer nuestra Política relativa a los Diamantes
Reafirmamos esta posición al decidir convertirnos en miembros fundadores del Consejo de Joyería Responsable en 2005, una organización cuyo requisito principal es que sus miembros sitúen la lucha contra los diamantes conflictivos en el centro de su política. El cumplimiento verificado de las disposiciones del KPCS y el SoW es una condición indispensable para obtener la Certificación del RJC.
Durante el año 2009, tuvimos conocimiento de las violaciones de los derechos humanos como el trabajo forzado, el trabajo infantil y las severas palizas que se estaban produciendo en las minas de diamantes de Marange, en la zona oriental de Zimbabue.
Los diamantes de la región de Marange tienen un nivel de calidad que no es compatible con los requisitos de la política de aprovisionamiento de Cartier. Por esta razón, estamos seguros de que los diamantes de Marange no entran en nuestra cadena de aprovisionamiento.
A pesar de todo, emprendimos acciones rápidas, porque creemos que con nuestra posición excepcional en el mundo de la joyería, nuestra responsabilidad supera los límites de nuestra propia cadena de aprovisionamiento, y debemos asumir un papel más amplio, intentando hacer todo lo posible para poner un freno a la introducción de los diamantes relacionados con los abusos de los derechos humanos en la cadena de aprovisionamiento de la joyería y la relojería.
Por ello, en noviembre de 2009, tras la conclusión de la reunión plenaria del Proceso de Kimberley en Namibia, donde se abordaron estos temas, escribimos a todos nuestros proveedores de diamantes para pedirles que pusieran en marcha, en sus propias operaciones y esferas de influencia, todo lo posible para impedir que estos diamantes se utilicen en la cadena de aprovisionamiento de la joyería y la relojería, y que prestasen atención a la necesidad de acatar las restricciones decididas en el proceso de Kimberley en relación con los diamantes procedentes de Marange (estas restricciones no se aplican a los diamantes procedentes de otras minas de Zimbabue).
Desde el principio, los logros del Proceso de Kimberley y de su Esquema de Certificación han sido tremendos. Cartier incita a todas las partes involucradas a asegurarse de que tratan con eficacia la situación de Zimbabue, y a reforzar aún más su capacidad para actuar rápidamente para prevenir toda forma de violación de los derechos humanos relacionada con la extracción y el comercio de diamantes.