TURQUESA

Los vestigios de las antiguas minas de turquesas encontrados en el desierto del Sinaí testimonian la antigüedad (4.000 años a C.) del uso de esta hermosa piedra azul.
En esa época, se utilizaba la turquesa como adorno, en collares y sortijas, y como talismán, trabajada con forma de escarabajo o grabada con fórmulas rituales. También se la empleaba en polvo como maquillaje para los ojos.
Desde la antigüedad, su color intenso, que va del azul celeste al verde pálido según su contenido de hierro y cobre, no ha dejado de ser admirado por todo el mundo.
Desde hace quince siglos, las turquesas más hermosas son originarias de los yacimientos de la región de Nishapur, en Irán. A partir de allí, se exportaba la turquesa hacia Europa, India y Arabia.
Su nombre se debe al del país Turquía, por el que solían pasar las piedras. Además de los yacimientos iraníes, se explotaban otros en el Tíbet, en China, México y América del Norte. La turquesa era muy apreciada en la Europa romántica del siglo XIX y más tarde en la del Art Nouveau.En la época del Art déco se empleaba mucho la llamada “turquesa con matriz”, es decir, una variedad de la piedra que lleva atravesadas unas vetas pardas (limonita) o negras (jaspe).
Cartier utilizó la turquesa para realizar sutiles combinaciones de colores: en los años 1910, en piezas de estilo egipcio, asociada con lapislázulis en un juego de azules; en los años 1920, en creaciones de estilo Art déco, en las cuales el joyero exaltaba una de sus combinaciones favoritas, el azul y el verde,mediante el uso de la turquesa y del esmalte azul, del jade o del lapislázuli. Fosfato básico hidratado de aluminio, cobre y hierro. Dureza: 5,5 a 6. Gema de los nativos del mes de diciembre. Su planeta es Mercurio. Brasil, Chile, China, Irán, México, Perú,Tíbet.