TALLA

El propósito que se persigue al tallar una piedra es magnificar su belleza, haciendo resaltar su color, dándole su mejor brillo mediante el juego de facetas y eliminando sus imperfecciones. La talla es obra del lapidario o del tallista de diamantes, ambos artesanos altamente cualificados, que trabajan con ayuda de un martillo para fragmentar la piedra, una sierra para cortarla y una muela para tallarla.
No se sabe con exactitud en qué momento se comenzó a tallar el diamante, que en el pasado se podía llevar en bruto, con su forma natural de octaedro o de dodecaedro.
Se tiene constancia de la existencia de cofradías de lapidarios en Francia en el siglo XII; sin embargo, se sabe que la talla del diamante se generaliza en el Renacimiento, en las grandes ciudades europeas como Amberes, Brujas o París. A comienzos del siglo XVII, el cardenal Mazarino incita a los tallistas franceses a tallar los diamantes en rosa. Esta talla, conocida desde 1520, tiene forma de cúpula con base plana y con un número variable de facetas.
Hay diamantes célebres tallados en rosa, como el Gran Mogol y el Orlov; sin embargo, en la actualidad esta talla prácticamente ya no se usa debido a su escaso brillo. A lo largo de todo el siglo XIX, aparecen prefiguraciones de la talla redonda moderna como, por ejemplo, la talla “doble brillante” de 34 facetas o la “jubilée” de 88 facetas. La talla brillante actual, llamada moderna, fue creada por un tallista de Amberes, Marcel Tolkowsky, en 1919, tras haber realizado estudios pormenorizados de física y particularmente de óptica. Con esta talla se logra darle a la piedra su mayor brillo, luminosidad y fuego. Consta de 58 facetas dispuestas de forma sumamente regular: 32 en la corona (parte superior de la piedra) y 24 en la culata (parte inferior), además de la tabla (la faceta superior) y la punta (la faceta situada en el extremo de la culata).Los tallistas han llevado a la práctica, por otra parte, tallas brillantes de fantasía, que son similares a la talla brillante redonda clásica pero que se diferencian por el número y la forma de las facetas fundamentales exteriores (o sea las facetas romboidales que unen la tabla al filetín) o más comúnmente por el número y la forma de las facetas de la culata.
El nombre de estas tallas brillantes de fantasía señala generalmente la forma: oval u ovalada, pera o perilla, en cojín, en marquesa o marquise, en corazón, etc. También hay una talla llamada mixta, en la cual las facetas de la corona y las de la culata están talladas según estilos distintos. La historia de la talla de los diamantes vivió un nuevo episodio importante a finales de la década de los ochenta cuando el tallista Gaby Tolkowsky (el sobrino nieto de Marcel) creara una serie de cinco tallas denominadas “cinco flores”: Fire Rose, Girasol, Zinnia, Caléndula y Dalia. Estas tallas tienen la finalidad de lograr un mejor rendimiento a partir de las formas en bruto difíciles de tallar y de los diamantes de color poco satisfactorio. Poseen un mayor número de facetas, sobre todo alrededor de la punta, y se utilizan en los diamantes de más de 0,2 quilates. Las tallas de las piedras de color son sumamente variadas y dependen mucho del color que se desea obtener y sobre todo, en lo que se refiere a las piedras transparentes, de las inclusiones que se han de eliminar. Estas tallas suelen ser las mismas que las del diamante. Entre las más corrientes, cabe señalar la talla oval, la talla en cojín, la talla en perilla, la talla en corazón y la talla en briolette. Tanto los diamantes como las piedras de color pueden estar tallados en esmeralda. Se trata de una talla rectangular o cuadrada, con ángulos recortados y una serie de facetas talladas en escalera (se habla también de talla escalonada). También pueden presentar una talla en baguette, que se aplica únicamente a las piedras de tamaño pequeño y que tiene forma de un rectángulo largo y angosto cuya parte superior es plana. Louis Cartier adoptó la talla en baguette desde los primeros años del siglo XX, mucho antes de que pasara a estar de moda con el estilo Art déco.