OJO DE GATO
Este crisoberilo verde amarillento translúcido debe su nombre a un hermoso fenómeno óptico, causado por la naturaleza de las inclusiones tubulares de la piedra cuando esta ha sido tallada en cabujón. A su opalescencia azulada se suma así un reflejo linear y movedizo que evoca la pupila de un gato.
Los antiguos lo llamaban cimofano, “apariencia de olas”.
Otras piedras talladas igualmente en cabujón pueden producir un efecto semejante; sin embargo, las normas vigentes exigen que la mención “ojo de gato” vaya precedida en estos casos del nombre de la especie mineral correspondiente: turmalina ojo de gato, cuarzo ojo de gato, etc.
Óxido de berilio y aluminio. Dureza: 8,5. Gema de los nativos de Capricornio. Brasil, Sri Lanka.