MARFIL

Del árabe hispánico alfil, el marfil es una secreción fosfática que forma los colmillos de los elefantes y de algunos otros animales, y con el que se han esculpido objetos decorativos desde la era paleolítica. Los antiguos egipcios, etruscos y romanos eran todos grandes escultores de marfil, del mismo modo que los japoneses, los chinos y los indios. La ciudad de Dieppe fue, durante muchos años, el principal centro de escultura del marfil. Los elefantes de hoy en día son, en teoría, una especia protegida y, por consiguiente, todo el marfil del mercado procede de los stocks existentes. Suele ser transformado en objetos ornamentales, collares y brazaletes. Cartier ha utilizado el marfil raras veces como inspiración principal para la creación de un objeto, con resultados excepcionales: en 1919, el joyero creo los llamados “Brazaletes sudaneses”, una serie de sorprendentes brazaletes de inspiración africana, decorados con oro, coral u ónice esmaltado y diamantes. Otros ejemplos de creaciones más clásicas son los preciosos portalápices y mangos de abrecartas, realzados en ocasiones con esmalte, que el joyero realizó a principios de siglo. Dureza: de 2 a 3. África