El primer perfume de la casa Cartier que convulsionó el mundo de la perfumería. Por primera vez, la nota verde del gálbano en un oriental, un frescor incomparable... como si hubieran echado cubitos de hielo en un concentrado ardiente.
La feminidad y la sensualidad de un gran oriental.
Oriental verde (gálbano, jazmín, vainilla).
Desde las primeras notas, el gálbano da el tono. Indómito y salvaje, de personalidad desbordante, sus notas frescas, verdes y potentes crean una adicción inmediata.
Formidable agente de seducción, los destellos del jazmín revelan sensualidad y misterio.
Especia mágica, los efluvios únicos de la vainilla mezclan matices de caramelo, de leche caliente, de miel, de maderas preciosas. De Madagascar, su país de origen, ha aprendido algunos sortilegios. Sabe cómo enamorar a la piel.